sábado, 19 de mayo de 2012

Proemius al ENQUIRIDIÓN de las REVERENDAS MADRES CICLISTAS


Antes que nada, la bicicleta es todo.

El mundo gira, los astros giran, las estrellas giran, los universos giran; así como giran las ruedas de la bicicleta.

El cambio es la constante, la estabilidad es una ilusión: la peor de todas.

Hay cosas simples y cosas  más simples. Vivir en el mundo es simple, ser feliz es aún más simple. El secreto de la felicidad es, finalmente, un secreto.

Callaremos sobre muchas cosas, hablaremos sólo de lo trascendente en lo inmediato.

Intentamos no tener un filosofía, sino una práctica del día a día, tanto en lo físico como en lo neuronal y espiritual.

El mundo ES; sin embargo, es procesado en miles de matices y figuraciones dentro de la mente. Ergo, el problema no es el mundo, es la MENTE.

El mundo se HABITA, pero para ello hay que APRENDER a HABITARLO. No todos los hombres son habitantes del mundo, porque no todos han aprendido a serlo. En este manual pretendemos decantar la sabiduría que hemos practicado y ejemplificado a lo largo de los siglos como congregación.

Hoy en día el mundo de los hombres se ha fragmentado y con ello, el mundo que habitamos. Pretendemos inyectar sabiduría fragmentaria en las esquirlas que aún puedan ser valiosas.

No hay tiempo, espacio ni prisa para leer este Enquiridión; tampoco es macroestructural, por lo que podéis sentiros a vuestra guisa, mentes débiles.

La invitación es, pues, a leer  nuestro Enquiridión como si cada microestructura fuese un grano de sal esparcido en el desierto.

Mamén.

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