Antes que nada, la bicicleta es todo.
El mundo gira, los astros giran, las estrellas giran, los universos giran;
así como giran las ruedas de la bicicleta.
El cambio es la constante, la estabilidad es una ilusión: la peor de todas.
Hay cosas simples y cosas más
simples. Vivir en el mundo es simple, ser feliz es aún más simple. El secreto
de la felicidad es, finalmente, un secreto.
Callaremos sobre muchas cosas, hablaremos sólo de lo trascendente en lo
inmediato.
Intentamos no tener un filosofía, sino una práctica del día a día, tanto en
lo físico como en lo neuronal y espiritual.
El mundo ES; sin embargo, es procesado en miles de matices y figuraciones
dentro de la mente. Ergo, el problema no es el mundo, es la MENTE.
El mundo se HABITA, pero para ello hay que APRENDER a HABITARLO. No todos los hombres
son habitantes del mundo, porque no todos han aprendido a serlo. En este manual
pretendemos decantar la sabiduría que hemos practicado y ejemplificado a lo
largo de los siglos como congregación.
Hoy en día el mundo de los hombres se ha fragmentado y con ello, el mundo
que habitamos. Pretendemos inyectar sabiduría fragmentaria en las esquirlas que
aún puedan ser valiosas.
No hay tiempo, espacio ni prisa para leer este Enquiridión; tampoco es
macroestructural, por lo que podéis sentiros a vuestra guisa, mentes débiles.
La invitación es, pues, a leer
nuestro Enquiridión como si cada microestructura fuese un grano de sal
esparcido en el desierto.
Mamén.
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