viernes, 15 de junio de 2012

CAPUT TERTIUS


Caput tertius. Del movimiento

Es éste, nuestro mundo actual, el mejor lapso del continuo espacio-temporal-multidimensional en el que puede existir la bicicleta.
     Es posible que las cosas parezcan estáticas a tus ojos o, como mínimo, que si se mueven, en algún momento pueden llegar a detenerse verdaderamente.
     Piensa en la mosca que vuela buscando alimento y se posa sobre una cagada de perro. La cagada no se mueve, desde luego -pensarás y pensará la mosca-, y es por eso que puede detenerse sobre ella y, si lo desea, permancer inmóvil unos cuantos microsegundos.
     Pues NO.
     La cagada de perro es un paquete biológico con miles de microcambios estructurales en proceso; este paquete reposa sobre algún sitio de la tierra (pasto, calle, banqueta, tapete, almohada de la abuela...) o bien en el interior de un recipiente (basurero, bolsa, jícara, mano, cráneo de los automovilistas...). Pero, lo importante, la tierra nunca para de moverse en el cosmos sometida  a las fuerzas creadoras y misteriosas de las cuales a duras penas sabemos un poco.
     Recuerda ahora tu casa, tu apartamento o la pocilga donde vivas porque prefieres conducir un coche último modelo y  pagar eternamente un crédito. Seguramente que te parece el lugar más estable del universo, en donde puedes llegar a tus anchas, descansar y recuperar las energías. Quizás es el lugar donde te gustaría pasar las horas sin hacer nada, inmerso en la sensación de que realmente no pasa nada ni se mueve nada.
     Pues todo lo anterior es justo como la cagada de perro.
     DICTADO A: Todo está sometido al MOVIMIENTO.
     DICTADO B: Todo sigue un camino insospechado, pocas veces lineal, pocas veces perceptible.
     COROLARIO A: El movimiento es CAMBIO y el CAMBIO es la esencia de las cosas.
     Podrías pensar que la única forma de alcanzar la eternindad es logrando el reposo absoluto. ¡Vaya tontería! ¡Vaya raciocinio torpe!  Tal cosa no tiene sentido, ya que las cosas que se detienen o pretenden hacerlo están condenadas a perecer.
     COROLARIO B: Movimiento y cambio son, entonces, una sola cosa. También son el germen de la DIVERSIDAD.
     De lo anterior se desprenden miles de ergos de los cuales mencionaremos algunos:
     ERGO I. Los padres no pueden tener los mismos valores que los hijos.
     ERGO II. La historia es cíclica pero jamás repetitiva.
ERGO III. La democracia no es más que un comino en un saco de posibilidades organizadoras.
ERGO IV. Los partidos políticos que conservan su nombre después de quince años son una mierda cancerosa.
ERGO V. Los puestos vitalicios son una cara de la muerte.
ERGO VI. La gente que recurre a los clásicos como única o mejor fuente modélica vive entre los muertos y tiene pocas neuronas.
ERGO VII. La sabiduría que no se adapta se vuelve religión.
ERGO VIII. La ortografía es un capricho de un inconsciente perverso que quiere someter a quienes asumen que escribir palabras correcta y normativamente es dominar una lengua.
ERGO IX. Los libros de historia son una burla.
ERGO X. El papa es el mayor farsante de nuestros tiempos.
ERGO XI. Algún día dejarán de utilizarse el petróleo y los transportes contaminantes.
ERGO XII.  La orilla del mar nunca es la misma y su nivel es un momento que puede devenir abismo o fauces devoradoras.
Para tu contexto humano, sería valioso considerar que la vida se resume en cambios y devenires, jamás en objetivos y logros.

CAPUT PRIMUS


Caput primus. De lo que es.

No pienses que el mundo es porque lo conoces dentro de tu mente y tocas una papa cruda. Tu mente sabe que se trata de una papa cruda que asume como existente en el mundo; sin embargo, no es más que la representación simbólico-semántica de tal papa cruda la que hay en tu mente. Por eso, la papa cruda te parecerá desagradable, buena o indiferente. En realidad, la papa es de otra forma en el mundo y tu relación con ella es relativa y está condicionada por tu biosustento y su condicionamiento psico-simbólico-cognitivo.
     Y, ¿qué tal si hueles una olla con frijoles en cocción? Seguramente pensarás en la realidad de un plato con tales leguminosas acompañando tu comida. Sentirás en tu boca el sabor cálido y el caldo que baja por tu garganta. Confundes la realidad con el tiempo, que no existe. Mientras tanto, los frijoles en la olla son ajenos a todo lo anterior.
     Así, como arriba hemos ilustrado, sucede también con la mayoría de las cosas y de los casos.
     Todos los días abres los ojos, sientes el espíritu de la mañana y su frescor, humedad, sequedad o calor según la zona del planeta en la que vivas. Inmediatamente subjetivizas, es decir, procesas los fenómena, interiorizas  el efecto de los fotones, así como el de la temperatura y el grado de humedad; y entonces bañas todo lo anterior con tu estado anímico y tu esencia espitirual e individual: ya sea que sonrías, gruñas, te entristezcas, te quejes, brinques animoso de la cama  o simplemente vuelvas a cerrar los ojos con indiferencia.
     Como todas las personas, tú tienes muchas cosas que hacer durante el día. Y es inevitable que pienses que lo más importante durante el día es, precisamente, tu agenda.
     DICTADO A: el ser humano es por esencia EGOÍSTA.
     DICTADO B:  si en algún momento de nuestra evolución lo social fue el pilar principal de la sustentabilidad, hoy es una simple fachada acartonada.
    DIGRESIÓN A: no creas que las personas trabajan para los demás, ni que piensan en los demás, ni mucho menos que desean fervorosamente construir un mundo mejor. Son farsantes y alimañas. Son comemierdas maquillados ora con buena ropa, ora con un equipo mercadotécnico, ora con prestigio, ora con dinero, ora con retórica... Ergo, duda siempre en lo más profundo de tu ser de políticos, maestros, benefactores, religiosos, padres de familia, líderes sociales, candidatos, rectores, monjas (salvo las REVERENDAS MADRES CICLISTAS), jefes de sindicato, empresarios comprometidos, humanistas, filósofos, artistas, literatos, críticos y así ad infinitum.
     Así que, PIENSA, si el ser humano es egoísta y sólo es bueno para subjetivizar la realidad externa y tergiversarla para sus propios fines, entonces, ¿qué es lo que ES?
     Tomemos, por ejemplo, el caso de los automovilistas: para ellos lo que Es se resume a la adecuación de su realidad reconstruida a través de la subjetivación en función de su agenda diaria. No importa ni siquiera  lo que pueda ser un obstáculo o un estorbo en el camino: peatones, ciclistas, señales de tránsito, educación, dignidad, cortesía, etc. Hemos comprobado, luego de nuestros viajes misioneros por el orbe entero, que en ciertos países los automovilistas  respetan los reglamentos de tránsito y se comportan de una manera apropiada: ES UNA FARSA. En el fondo de su alma quisieran pasar por encima de todo, porque su agenda es lo más importante; sin embargo, están coaccionados por autoridades vigorosas y eficientes que doblegan el egoísmo. No obstante son la misma MIERDA. Muy pocas personas actuarán según otros principios.
     COROLARIO adyacente: no hay PRISA que valga la pena.
     Entonces, parece que lo que Es es lo que cada quien configura en su sistema simbólico-actoral-psíquico-lingüístico. Pues tal parece. No obstante, esta realidad es superflua, vacua, no lleva a ningún lugar y no aporta nada al mundo.
     Lo que tú y todos piensan que Es, en realidad es una apariencia.
     Lo que Es es, en verdad, algo redondo, algo sin tiempo, algo sin prisas  y más allá de nuestras configuraciones.  Hay muchos obstáculos para penetrar en ELLO que Es. Muchos pensadores han vencido la mayoría de dichos obstáculos, pero ninguno el más complejo y evidente de todos: EL OBSTÁCULO LINGÜÍSTICO y eso no podemos ni debemos explicarlo nosotras.
     Lo cierto es que pedalear la bicicleta acerca al ser humano a otra realidad, a otra conciencia de las cosas, a otro ritmo, a otro lenguaje. Y esto impone la gran mayoría de los obstáculos que pueda desear un verdadero guerrero.  
     Después de que restañas el sudor, mientras subes las escaleras  del convento cargando la bicicleta, llega a tu olfato el olor de los frijoles en cocción y, entonces, sabes que son simple y sencillamente frijoles en cocción. Sin palabras. Sin sentimientos. El puro y frío saber de saber.